Jazz, discos que tenes que conocer

De los suecos Esbjörn Svensson Trio recomendamos su álbum de 1999, From Gagarins Point of View
De los suecos Esbjörn Svensson Trio recomendamos su álbum de 1999, From Gagarins Point of View
De las big bands a los discos de solo piano. En el inabarcable universo del jazz, la combinación de instrumentos es infinita. Sin embargo algunas de ellas se volvieron emblemáticas y arquetípicas. El trío de piano, contrabajo y batería es, sin dudas, uno de ellos. Aunque proliferaron con especial vigor (calidad + cantidad) durante los 50 y los 60, lo cierto es que la formación se ha mantenido durante décadas como una de las más clásicas en la historia del género.

A modo de repaso, que no intenta establecer ningún tipo de ranking si no más bien un recorrido por momentos icónicos y otros tal vez menos conocidos pero que dan cuenta de la amplitud de posibilidades sonoras que pueden abordarse desde la simple combinación de esos tres instrumentos, aquí van cinco discos de jazz con el tridente perfecto: piano, contrabajo y batería.

Ahmad Jamal – At The Pershing: But Not For Me (1958)

Ahmad Jamal es uno de esos músicos que suele encontrar más reconocimiento entre sus pares que entre el público o la crítica especializada. Su economía de recursos, el uso del espacio como un elemento más de su música y la síntesis melódica fueron una de las grandes influencias de Miles Davis. Por otro lado, los críticos de la época solían calificar sus obra como «música para coctels» y a menudo le achacaban cierta ligereza en la interpretación, como si allí hubiera una búsqueda comercial, «inocua». Escuchado a la distancia, But Not For Me – At The Pershing funciona como uno de esos discos que combina sensibilidad y swing de una manera tan simple como, ahora, indiscutible.

Bill Evans Trio – Sunday at The Village Vanguard (1961)

Bill Evans, Scott LaFaro y Paul Motian formaron el que probablemente sea el trío de jazz más icónico de todos los tiempos. Y Sunday at The Village Vanguard, grabado 11 días antes de la trágica muerte de LaFaro, a los 25 años en un accidente de tránsito, carga con la mística a la altura del mote. La conexión del trío en vivo no dejan dudas del nivel de entendimiento y perfeccionismo que manejaban los tres. Si Bill Evans fue el pianista que mejor combinó expresionismo y jazz, el nivel de detalle con el que él y sus compañeros abordan baladas en este disco (grabado además en uno de los clubes de jazz más emblemáticos que aún hoy existen) juegan siempre en favor de acentuar la genialidad de su líder.

Duke Ellington – Money Jungle (1962)

Aunque mayormente asociado a su rol como líder de big bands y sus composiciones a la altura de los grandes genios del siglo XX, Duke Ellington fue también capaz de descollar en pequeñas formaciones. Claro que para eso se asoció a un dream team que completaban Charles Mingus en contrabajo y Max Roach en batería. Si a priori esos nombres prometen. lo que suena en Money Jungle no es más que la confirmación. La cantidad de recursos de interpretación y orquestación que maneja el trío los hace capaces de todo, incluso de remitir a las grandes orquestas de swing ellos tres solos. Tres históricos a la altura de su historia. Y como si fuera poco, a la semana siguiente Ellington grabaría un disco a dúo con un tal John Coltrane.

Esbjörn Svensson Trio – From Gagarin’s Point of View (1999)

Tan cerca de Bill Evans como de Radiohead. El trío sueco liderado por el pianista Esbjörn Svensson (fallecido en 2008) extiende los límites de la formación hasta lugares impensados y muchas veces criticados por la doxa. Más centrados en generar climas que en demostrar virtuosismo, las composiciones se asemejan a estructuras de ambient-pop. Las texturas y la experimentación sonora dominan el lenguaje del trío que se convirtió en referente de una escuela de jazz escandinavo que tuvo entre la década del 90 y principios del siglo XXI una buena lista de exponentes. From Gagarin’s Point of View es uno de los grandes discos del trío y de la escena nórdica. Un swing de aristas ásperas ideal para quiénes desean entrarle al jazz por el lado menos convencional.

Cecil Taylor Feel Trio – 2 Ts for a Lovely T (2002)

Si usted llegó hasta acá, es hora de que se anime. Siete horas de free jazz lideradas por Cecil Taylor, uno de los pianistas más musicalmente violentos que haya pisado este planeta. Siempre ambicioso, siempre inasible, hacia fines de los 90 formó el Feel Trio y entre los discos que grabó sobresale (por forma y contenido) este monstruoso set de 10 discos. Hay disonancias, estridencias, un swing esquivo, experimentación con total libertad y, sobre todo, un nivel de conocimiento del jazz y su historia que le permiten a Taylor y su trio expandir el concepto de cómo debe sonar el jazz a un lugar pocas veces abordado (ni por músicos ni por el público). Un ejercicio de escucha para tomarse con calma pero para no privarse de experimentar en algún momento.