No tengo: Nina Simone, la versión de Vicentico y el musical Hair

Vicentico versionó "Aint Got No, I Got Life", inmortalizada por Nina Simone, y la llamó "No tengo". Una canción potente, con una letra que se resignifica en tiempos de pandemia y cuarentena
Vicentico versionó «Aint Got No, I Got Life», inmortalizada por Nina Simone, y la llamó «No tengo». Una canción potente, con una letra que se resignifica en tiempos de pandemia y cuarentena Crédito: AFP/Soledad Aznarez/Archivo

«No tengo casa, ni zapatos/ Ni dinero, ni estilo/ Ni faldas, ni jerseys/ No tengo perfume, ni cerveza/ No tengo hombre». Así empieza la larga lista de pérdidas y ausencias que describe la letra de este clásico que ahora Vicentico grabó en castellano y con el nombre de «No tengo» . Pero ese derrotero no llega al precipicio, más bien cambia de dirección y se eleva como una plegaria. «¿Qué es lo que tengo?/ ¿Por qué estoy viviendo entonces?», se pregunta luego, para exorcizarse después: «Nadie me puede quitar nada/ Tengo mi pelo, mi cabeza/ Mi cerebro y mis orejas/ Mis ojos y mi nariz/ Mi boca y mi sonrisa… Mi corazón y mi alma/ Mi espalda y mi sexo/ Mis brazos y mis manos… Tengo mi vida, tengo mi libertad».

El estudio del que habla Vicentico no está en Buenos Aires sino en Nueva York. Allí estaba él concluyendo el álbum que aún no vio la luz pero que ya entregó dos pistas: «Freak» y ahora «No tengo». Y en un tiempo muerto, en un rato de ocio, se encendió la chispa. En realidad la chispa se enciende cuando uno descubre a Nina Simone. Como en «Antes del atardecer», cuando Ethan Hawke y Julie Delpy la evocan al escuchar «Just in time», descubrirla es entrar a otra dimensión. «La escucho un montón, desde hace años -reconoce Vicentico-. Es una creadora de estéticas. No hay otra como ella. Es única y es único todo lo que hacía. Muy verdadera como artista. En el documental ( What Happened, Miss Simone? , disponible en Netflix) se ve cuán verdadera era como artista».

Vicentico «no se pudo contener». La canción se apoderó de él y todo lo que podía hacer era interpretarla. «A la versión de Nina Simone no le hace falta nada, es perfecta. Yo me identifico mucho con la letra y la quise cantar. Es algo irresistible que nos pasa a los músicos. Puede pasar en una sala de grabación pero también en una casa, en una reunión. Es un divertimento, medio mágico en un punto. Sin ponerme místico. es el deseo de ser Messi por un rato. Jugar, divertirse, y a la vez se transforma en algo muy profundo para uno. Bueno, eso es la música».